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Musicoterapia comunitaria en Colombia


Los musicoterapeutas colombianos Andrea Paola Giraldo Soto y Mark Ettenberger comparten con Musicoterapia Online su proyecto de Musicoterapia comunitaria “Un solo ritmo, una sola voz: creando comunidad a través de la música” que realizaron con un grupo de 90 docentes,hombres y mujeres, en áreas rurales del departamento del Guaviare en Colombia en busca de fortalecer el sentido colectivo, la comunicación, el bienestar y la salud.


UN SOLO RITMO, UNA SOLA VOZ: CREANDO COMUNIDAD A TRAVÉS DE LA MÚSICA
El proyecto abordó diferentes áreas que confluyeron de forma integral desde el trabajo musicoterapéutico, el trabajo corporal y la construcción de instrumentos musicales con materiales reciclables. Los objetivos mantuvieron siempre un doble propósito, por un lado, debían servir a los docentes en su bienestar personal y por otro lado, pretendían trascender el espacio del encuentro para multiplicar las experiencias o su impacto en las comunidades y aulas en las en la que dichos docentes se desempeñan.
Durante el proyecto fue posible crear espacios de interacción y creatividad en los que se dinamizaron las relaciones interpersonales permitiendo la construcción de redes. Quienes participaron en este taller tuvieron la posibilidad de sonar juntos, moverse juntos, construir juntos y vivir cómo la música nos une y transforma.

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=WPvWRTdSr6E

Contexto
 Considerando la propuesta de Mercedes Pavlicevic (2004), resulta no solo relevante, sino necesario incluir el ‘contexto’ dentro de la práctica de la musicoterapia. Además afirma que:
“(…) el contexto necesita definir cómo ocurre la musicoterapia, y cómo la pensamos. Y con contexto me refiero al conjunto de la realidad física, mental y social de todos quienes participan en el musicar[1].”
Así, se hace necesario mencionar que el departamento del Guaviare en Colombia es un territorio cuya historia fue marcada por la violencia y los cultivos ilícitos. Fue una región que tuvo que atravesar momentos críticos de la guerra en el país impregnados por el miedo, la impotencia y el dolor. Sin embardo, en la actualidad, este departamento ha logrado dirigir sus esfuerzos en otras direcciones, sus habitantes recuerdan de forma un poco más lejana los duros momentos y hay una pugna general que busca establecer una nueva realidad.
Es importante resaltar que una parte esencial de este cambio viene de la mano de la educación. El encargado de coordinar el equipo de docentes rurales que trabajan con los niños en las diferentes zonas del departamento – Jorge Humberto Correa de la Diócesis San Juan de Guaviare – lo sabe, y fue justamente de esta manera que aparece la demanda, la vía entrada que dio inicio a este proyecto.

Musicoterapia comunitaria e ideas base
 La Musicoterapia Comunitaria amplía las fronteras del espacio terapéutico tradicional para adentrarse en las dinámicas sociales y culturales. Como dice Even Ruud (2008), la Musicoterapia Comunitaria nos permite hablar de la música y de la salud en términos de solidaridad y cambio social. Bajo esta mirada, se diseñó y se llevó a cabo el proyecto de Musicoterapia Comunitaria “Un solo ritmo, una sola voz”.
SONO fue contactada para diseñar y realizar este proyecto con un variado grupo de 90 docentes que tienen su sede en zonas rurales del departamento del Guaviare en Colombia. Dentro de este grupo se encontraban hombres y mujeres, indígenas, afrocolombianos y mestizos, con un nivel educativo que incluía bachilleres, normalistas, técnicos y licenciados.
El proyecto tenía un propósito dual: por un lado, debía proporcionar experiencias significativas para el grupo docente y por otro lado, era necesario que aportara herramientas de trabajo que lograran trascender esos días de taller para llegar también a los niños y las comunidades.

Así, el proyecto “Un solo ritmo, una sola voz” se creó considerando a los docentes como poderoso agentes multiplicadores y buscando conectarlos con sus capacidades expresivas y con su posibilidad de ‘musicar’ (en inglés: ‘musicking’) juntos (Small, 1998). Desde esta perspectiva, la esencia de la música se encuentra en la acción social y por lo tanto, la música se considera como verbo – ‘musicar’ – y no como sustantivo.
El eje central e hilo conductor de este proyecto vino dado por ese hecho de ‘musicar’, contemplado como un comportamiento que protege y favorece la salud, además de ser un importante agente de cambio social que involucra en formas de interacción significativa a quienes en ella participan (Stige & Aarø, 2012).
Además, para abordar la compleja realidad que se presentaba decidimos acudir a la ‘transdisciplinariedad’ (Nicolescu, 1996), esa posibilidad de ir más allá de las fronteras de las disciplinas para sumar esfuerzos (saberes) y que permite lograr, con mayor fluidez, los objetivos comunes establecidos.

Así, el proyecto “Un solo ritmo, una sola voz” se creó considerando a los docentes como poderoso agentes multiplicadores y buscando conectarlos con sus capacidades expresivas y con su posibilidad de ‘musicar’ (en inglés: ‘musicking’) juntos (Small, 1998). Desde esta perspectiva, la esencia de la música se encuentra en la acción social y por lo tanto, la música se considera como verbo – ‘musicar’ – y no como sustantivo.
El eje central e hilo conductor de este proyecto vino dado por ese hecho de ‘musicar’, contemplado como un comportamiento que protege y favorece la salud, además de ser un importante agente de cambio social que involucra en formas de interacción significativa a quienes en ella participan (Stige & Aarø, 2012).
Además, para abordar la compleja realidad que se presentaba decidimos acudir a la ‘transdisciplinariedad’ (Nicolescu, 1996), esa posibilidad de ir más allá de las fronteras de las disciplinas para sumar esfuerzos (saberes) y que permite lograr, con mayor fluidez, los objetivos comunes establecidos.

Objetivos y metodología

Se plantearon tres objetivos generales de trabajo:
  • la exploración de las propias potencialidades,
  • la comprensión y vivencia del poder del conjunto y
  • la integración y el encuentro con las posibilidades expresivas.
El proyecto tuvo tres días de duración durante los cuales se abordaron dichos objetivos desde cuatro diferentes espacios considerados dentro del trabajo ‘transdisciplinario’ para potenciar y facilitar el hecho de ‘musicar’:
  1. “Sonido Somos”: Un espacio expresivo facilitado por Andrea Giraldo y Mark Ettenberger, musicoterapeutas. Fue diseñado para vivir experiencias musicales concretas como la exploración sonora, vocal e instrumental, el círculo de tambores y la representación sonora-simbólica, entre otras.
  1. “Reciclándonos”: Un espacio de creación facilitado por el equipo de Latin Latas, un grupo de músicos que buscan ampliar la consciencia ambiental y social a través de conciertos y talleres. “Reciclándonos” se centró en las habilidades manuales y de construcción de los docentes con el objetivo de dar vida a instrumentos musicales a partir de materiales reciclados.
  1. “Cuerpos en Acción”: Un espacio de expresión corporal, facilitado por Carolina Rosales, bailarina, investigadora y asesora pedagógica de proyectos de danza comunitaria. Sumó a la unión de las artes haciendo énfasis en las posibilidades expresivas y creativas del cuerpo y del movimiento.
  1. “Muro Expresivo”: Un muro de aproximadamente 5 metros x 1,80 metros cubierto con papel sobre cual los participantes plasmaron sus experiencias de cada día a través del dibujo, la escritura y la pintura ambientados con música en vivo.

    Conclusiones
     Por medio del proyecto “Un solo ritmo, una sola voz” se logró un acercamiento sensible tanto a la cultura como al contexto de la comunidad con la que trabajamos, posibilitando que los 90 docentes que asistieron habitaran variados espacios novedosos de exploración y descubrimiento. El concepto de ‘musicar’ fue esencial en todos los espacios y sirvió de base para trabajar la escucha, habilitar la expresión, movilizar las dinámicas relacionales y favorecer aspectos como la colaboración y la participación.
    Brynjulf Stige (2003) resalta cómo la salud no se limita solamente a un contexto terapéutico clínico, sino que es susceptible de ser observada y puesta en práctica en cualquier actividad donde la gente hace uso de experiencias musicales y los resultados de este proyecto son una muestra de ello. Vale la pena resaltar las ideas de Small (1998) cuando dice que el sentido de ‘musicar’ radica en las relaciones que se establecen entre los participantes ya que es sólo entendiendo, viviendo, transmitiendo y creando este tipo de relaciones como pudo sostenerse el trabajo de Musicoterapia Comunitaria aquí presentado.

     Referencias:
  2. Nicolescu, Basarab. (1996) La transdisciplinariedad manifiesto. Sonora, MX: Multidiversidad Mundo Real Edgar Morín, A.C.
  3. Pavlicevic, M., Ansdell G. (2004) Community Music Therapy. London, GBR: Jessica Kingsley Publishers.
  4. Small, C. (1998) Musicking. The Meanings of Performing and Listening. London: Wesleyan.
  5. Ruud, E. (2008) Music in Therapy: Increasing Possibilities for Action, [en línea], disponible en: http://musicandartsinaction.net/index.php/maia/article/view/ musicintherapy/17, recuperado: 5 de enero de 2016.
  6. Stige, B., Pavlicevic, M., Ansdell, G. & Elefant C. (2010) Where music helps: Community music therapy in action and reflection. Abingdon, GBR: Ashgate Publishing Group.
  7. Stige, Brynjulf (2003) Elaborations toward a Notion of Community Music Therapy. Dissertation for the degree of Dr. art. Faculty of Arts, Department of Music and Theatre, University of Oslo.
[1] “(…) context needs to define how music therapy happens, and how we think about it. And by context I mean the collective physical, mental and social reality of all musicking participants” (Pavlicevic & Ansdell, 2004, p.45).

Andrea Paola Giraldo Soto y Mark Ettenberger
SONO – Centro de Musicoterapia
www.sono.la
www.facebook.com/sono.mt
info@sono.la

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